Estudio de Tránsito para Licencia Urbanística
Si estás desarrollando un proyecto de vivienda, comercio, oficinas o cualquier construcción de cierta escala en Colombia, es muy probable que en algún momento del trámite de licencia te pidan un documento que muchos arquitectos y constructoras no dimensionan hasta que ya lo tienen encima: el estudio de tránsito. Es uno de los requisitos que más retrasos genera en las curadurías urbanas, no porque sea imposible de cumplir, sino porque suele solicitarse tarde, cuando el diseño arquitectónico ya está prácticamente cerrado y hay poco margen para ajustar accesos, parqueaderos o zonas de cargue.

En esta guía explicamos qué es un estudio de tránsito para licencia urbanística, cuándo lo exige la normativa colombiana, qué debe contener y cómo evitar que se convierta en un cuello de botella para tu proyecto.
Qué es un estudio de tránsito y por qué lo pide la curaduría
Un estudio de tránsito —también conocido como estudio de impacto vial— es el análisis técnico que determina cómo un proyecto nuevo va a afectar la movilidad del entorno donde se construye: cuántos vehículos adicionales generará, cómo se comportarán sus accesos y salidas, y si la infraestructura vial cercana tiene capacidad suficiente para absorber ese tráfico sin generar congestión o riesgos de seguridad vial.
Las licencias urbanísticas en Colombia son competencia de los curadores urbanos, regulados principalmente por el Decreto 1077 de 2015 (Decreto Único Reglamentario del Sector Vivienda, Ciudad y Territorio) y sus modificaciones posteriores. Dentro de ese marco, el Decreto 1783 de 2021 reforzó la exigencia de que los proyectos con impacto relevante sobre la movilidad presenten un estudio de tránsito como parte de la documentación técnica, incluyendo medidas para mitigar, corregir o compensar afectaciones sobre la movilidad vehicular y peatonal.

En Bogotá, por ejemplo, el contenido mínimo que debe tener este documento está definido por el Decreto Distrital 596 de 2007, y su revisión por parte de la Secretaría Distrital de Movilidad tiene un plazo de hasta 45 días hábiles desde la radicación. Ese plazo, sumado al tiempo de elaboración del estudio, es justamente lo que puede alargar un cronograma de licenciamiento si no se planifica con anticipación.
Cuándo se exige un estudio de tránsito
No todos los proyectos requieren este estudio; en general, la exigencia depende de variables como:
- El uso del suelo (comercial, institucional, industrial o multifamiliar de gran escala suelen requerirlo con más frecuencia que la vivienda unifamiliar).
- El número de unidades o el área construida, que determina el volumen estimado de viajes que generará el proyecto.
- La ubicación, especialmente si el predio está sobre una vía arteria, cerca de un corredor de transporte masivo o en una zona ya congestionada.
- Los requisitos específicos de cada curaduría o municipio, que pueden variar según el Plan de Ordenamiento Territorial vigente.
Por eso, uno de los primeros pasos recomendables al iniciar un proyecto es consultar con la curaduría o con un especialista si el predio y el uso previsto activan esta exigencia, antes de avanzar demasiado en el diseño arquitectónico.
Qué debe contener un estudio de tránsito
Aunque el contenido exacto varía según la ciudad, un estudio de tránsito técnicamente sólido suele incluir:
- Diagnóstico de la movilidad actual del entorno del proyecto: volúmenes vehiculares, capacidad de las vías cercanas y comportamiento de las intersecciones.
- Aforos vehiculares en los puntos críticos, que permiten medir el tráfico real antes de que exista el proyecto.
- Estimación de la generación de viajes que tendrá el proyecto una vez esté en operación, según su uso y escala.
- Análisis de capacidad vial de las vías e intersecciones que recibirán ese tráfico adicional, para determinar si pueden absorberlo o requieren intervención.
- Diseño de accesos y salidas vehiculares, incluyendo su ubicación, geometría y posible necesidad de carriles de aceleración/desaceleración.
- Medidas de mitigación, cuando el análisis identifica que el proyecto generará un impacto que la infraestructura actual no puede absorber sin ajustes (semaforización, canalización, señalización adicional, entre otros).
- Componente peatonal y de accesibilidad, cada vez más exigido dentro del análisis, dado que el impacto de un proyecto no es solo vehicular.
Errores comunes que retrasan la aprobación
En la práctica, los proyectos que más demoras enfrentan suelen repetir los mismos errores:

- Contratar el estudio demasiado tarde, cuando el diseño arquitectónico ya definió accesos y parqueaderos sin considerar las restricciones viales reales del entorno.
- Usar datos de tránsito desactualizados o tomados de estudios genéricos, en lugar de aforos propios y recientes del sector específico.
- No dimensionar correctamente los accesos vehiculares frente al volumen de tráfico existente en la vía, lo que obliga a rediseñar después de una primera revisión negativa.
- Omitir el análisis de impacto peatonal, cada vez más revisado por las autoridades, especialmente en proyectos cercanos a colegios, estaciones de transporte masivo o zonas de alta afluencia.
- No prever las medidas de mitigación desde el estudio inicial, lo que genera rondas adicionales de observaciones y ajustes con la curaduría o la secretaría de movilidad.
Cómo integrar el estudio de tránsito al cronograma del proyecto
La recomendación técnica es tratar el estudio de tránsito como una pieza que corre en paralelo al diseño arquitectónico, no como un trámite posterior. Un diagnóstico vial temprano —incluso antes de definir la ubicación final de los accesos— permite ajustar el proyecto con mucho menor costo que corregirlo después de una observación de la curaduría. En proyectos de mayor escala, también es recomendable anticipar los tiempos de revisión de la autoridad (que en Bogotá pueden llegar a 45 días hábiles) dentro del cronograma general de licenciamiento, para que no se convierta en la variable que retrase la fecha de inicio de obra.
Preguntas frecuentes
¿Todo proyecto necesita un estudio de tránsito para su licencia urbanística? No. La exigencia depende del uso, la escala del proyecto y su ubicación, entre otros factores definidos por la normativa nacional y las disposiciones específicas de cada curaduría o municipio.

¿Cuánto tiempo toma la aprobación de un estudio de tránsito? Varía según la ciudad y la entidad revisora; en Bogotá, la Secretaría Distrital de Movilidad cuenta con un plazo de hasta 45 días hábiles desde la radicación del estudio.
¿El estudio de tránsito solo analiza el tráfico vehicular? No debería. Un estudio de tránsito técnicamente completo incluye también el análisis del impacto peatonal y de accesibilidad, especialmente en proyectos ubicados cerca de zonas con alta afluencia de personas.
Conclusión
El estudio de tránsito para licencia urbanística no es un simple requisito burocrático: es la herramienta técnica que define si los accesos, parqueaderos y flujo vehicular de tu proyecto son viables frente a la realidad de la vía donde se va a construir. Planificarlo desde las primeras etapas del diseño, con aforos actualizados y un análisis de capacidad vial riguroso, es la diferencia entre un trámite ágil y meses de observaciones evitables.
¿Tu proyecto necesita un estudio de tránsito con respaldo técnico para agilizar tu licencia urbanística? Solicita una asesoría con nuestro equipo.